domingo, 10 de febrero de 2008

DIABLO & MALDAD

¿Que papel juega la realidad de la existencia del Diablo con los signos de maldad actual?

Satanás, Lucifer, el Demonio, el Ángel de la Luz, el Príncipe de las Tinieblas.

La Maldad a través de culturas y religiones se ha personificado en esta criatura, rey de criaturas, pseudos enemigo de Dios y encarnizado enemigo de los hombres. Con un solo fin, pervertirnos y convencer a Dios de su error al crearnos y confiar en nosotros. A día de hoy la economía, la política y la sociedad llevan las huellas de sus malignas pisadas. Si en realidad existe. Sería la mejor muestra de que se pasea por nuestro planeta. Echemos un vistazo a los pasos del ángel caído que se atrevió a desafiar al mismo Dios.


Cuenta la historia, quizás impregnada en una buena parte de chisme o leyenda, que por el año 1692 se cernió un aire catastrófico para las colonias de Nueva Inglaterra, en la costa este de los Estados Unidos. Un muy duro invierno, hambre, incursiones de piratas que atacaban a los comerciantes y la viruela causaba grandes estragos.

Para muchos, las desgracias de ese época eran debidas al Maligno. Por esa época y en la pequeña localidad de Massachussets, denominada Salem. El Diablo realizando su macabra labor.
Todo empezó cuando un grupo de niñas y adolescentes, proclives a la fantasia y pasando por la difícil etapa, a nivel psíquico, de la pubertad, se reunía, al anochecer, en torno al fuego, para escuchar las fantásticas historias de las Indias Occidentales que les contaba Tituba, la esclava del reverendo Samuel Parris.

Sus relatos impresionaron a las jóvenes del grupo y en especial a la hija del reverendo, Elisabeth, de nueve años, y su sobrina, Abigail Williams, de once. Obsesionadas por las historias y tras algunas noches sufriendo pesadillas.

Las niñas empezaron a sufrir ataques con sollozos y convulsiones. Ambas para colmo provocaron el mundo de los adultos con una actitud desobediente y rebelde. Siendo una grave prueba para un estricto y severo reverendo. Sus ataques histéricos tuvieron facil abono en las fragiles mentes de las chicas de más edad.

Ann Putnam, Elisabeth Hubbard, Mary Walcott, Mary Warren, Elisabeth Proctor, Mercy Lewis, Susan Sheldon y Elisabeth Booth. La consecuencia para una localidad tranquila y puritana que tras las viviendas podia guardar cualquier perversión o hecho no decoroso pero infranqueable de puertas afuera. Sería la transformación de las niñas en, despectivamente, “las ocho perras brujas”, como las definiría un acusado durante el juicio en el que la travesura y la infestación de sus mentes se convirtió en brujería. Las chicas dijeron que unos espectros las atormentaban. De hecho, algunos familiares, sin saber que con ello las sentenciaban, confirmaron que durante el sueño se retorcian, gritaban, despertandose envueltas en sudor o hablaban en una extraña lengua. Las jóvenes se convirtieron en chivos expiatorios de las personas a las que más antipatía despertaban en la comunidad. Después, la acusación se extendió a cualquier ciudadano; ya nadie estaba a salvo. Era un macabro partido de pin-pon. Los jueces estaban convencidos de la acción del Demonio, y utilizaron a las chicas como acusadoras: a quien ellas señalaban como brujo, le acusaban. Sorprendentemente, no se ahorcó a ningún brujo confeso, sólo se ajustició a quien lo negaba. Aquel año se procesó a 31 personas y todas fueron condenadas a muerte. De ellas, 19 fueron ahorcadas, dos murieron en prisión, una fue muerta por aplastamiento, dos mujeres lograron posponer la ejecución alegando estar embarazadas y al final consiguieron el indulto. Otra escapó de la cárcel, cinco confesaron y salvaron su vida y la pobre esclava Tituba fue encarcelada indefinidamente sin juicio. Una de las perras brujas y principal instigadora, Ann Putnam, confesó la farsa catorce años más tarde: “Todo cuanto hice fue sin querer, engañada por Satanás”.

La idea simplista del Maligno, para los detractores de la Iglesia, pone en jaque al Todopoderoso

Para los cristianos, el Diablo es la personificación del Mal Supremo, el enemigo de Dios. Los árabes tienen sus demonios, los Jinas. Así, los budistas y hasta las religiones más tribales tienen sus demonios o demonio principal. En esencia todo es tan sencillo como la forma de explicar la rueda continua del bien y del mal. Pero para los malos cristianos o para aquellos que en su conciencia creen y temen el castigo tratan de negarlo o de denostarlo como un hecho insolito. Y este es el problema al que lleva enfrentándose la teología desde hace siglos. Si Dios es el creador de todo, también ha tenido que crear al Diablo. Algo paradójico, por mucho que se trate de eludir usando “los más sutiles artificios sofísticos”, como decía Herbert Haag, uno de los teólogos más perspicaces en cuestiones demoníacas de la segunda mitad del siglo XX. Es más facil si se piensa en que Dios es la Naturaleza y su desarrollo y el efecto sería que lo creado, por efecto del libre albedrío y la evolución se tuerce en casos puntuales dando lugar a lo negativo.

Según Miguel Angel Sabadell, psudocientifico y pseudoracionalista. Cuya mejor arma contra lo paranormal o lo políticamente incorrecto es la sonrisa cinica a modo de burla como diciendo ..”yo soy el listo y tú… En la revista MUY INTERESANTE, escribe al respecto:

El ejemplo reciente más claro lo da José Antonio Fortea, arcipreste de Alcalá de Henares desde 2001 y famoso especialista en demonología y exorcismo, que defiende la postura de los teólogos dogmáticos católicos: “Los ángeles debían pasar una prueba en la que demostrarían su amor a Dios”. Por supuesto, fallaron y se rebelaron y, cómo no, al final hubo la clásica batalla entre buenos y malos. Según Fortea, “fue una batalla intelectual”, porque es evidente que los ángeles son espíritus y no pueden blandir espadas ni lanzar bombas atómicas. Los buenos argumentaban a favor de la fidelidad a Dios y los malos defendían la rebelión. Esta conversación de miles de millones de ángeles se saldó con bajas de un lado y otro. Una vez que cada ángel decidió su bando, la partida quedó en tablas.

Otra pregunta de los teólogos es por qué Dios no aniquila al Diablo. Nuestro exorcista patrio nos rebela el gusto del Todopoderoso por los juegos de guerra. “Ha dispuesto permitir que haya una guerra entre el bien y el mal para que los hombres puedan decidirse por un camino o por otro. Además, no se puede negar que los demonios le vengan bien a largo plazo, pues cuando no haya hombres sobre la tierra a los que tentar, la existencia de los demonios será una manifestación de la gloria de Dios”.

Sr. Sabadell. Comete usted el mismo error de aquellos a quienes critica. Dios es un concepto inalcanzable e inaprensible. En el argot religioso es EL TODO. El Universo y sus fuerzas desde el origen hasta su final. No es una persona. Nosotros, los debiles y pseudoracionales humanos lo personificamos para un mejor intentar comprenderlo. Si fuera una personas seria tan belicoso, debil o cobarde como nosotros y cometeria los errores que le pretenden cuestionar. Pero como el creador de un juego de ordenador, en una unidad de Inteleigencia Artificial se añade un modulo de caos para interactuar en el juego haciendo que la partida, en nuestro caso es el universo, tenga buenos y malos y cumplan con sus papeles gracias a los cuales los personajes mejoran y se desarrollan porque crean sistemas de autodefensa del mal. Perdon si la explicación parece enrevesada.

Sabadell sigue en su articulo diciendo:

¿Es una criatura de Dios o su homólogo malvado?

¿Pero cuál fue, en definitiva, el pecado del Demonio? Tomás de Aquino sentó cátedra: la soberbia, la pretensión de ser igual a Dios. Este acuerdo entre los teólogos dogmáticos se rompe a la hora de evaluar cuántos ángeles cayeron en sus redes, aunque la mayoría sustenta que fueron pocos.

Señor Sabadell quien vivió estos episodios, para contarlos. No es más bien una manera de adoctrinar contra el mal y a favor de las buenas costumbres en un intento de anteponer la razon a la parte animal o bestial que convive en nuestro ADN.

Para los católicos, el Diablo ha ejercido una influencia determinante sobre el curso de la historia humana, que terminará el día del Juicio Final con la derrota de Satán y sus adláteres. Esto ocurrirá durante una lucha parecida al Ragnarök de la mitología nórdica. Todos los detalles de la famosa batalla final –quién morirá, quién será herido y quién ganará– están decididos de antemano.

Salvo por el motivo explicado anteriormente. Esto no seria lógico una batalla no esta definida de antemano, salvo que las fuerzas, “buenas”, sean superiores.

O que la batalla de la que se habla sea una metáfora para el porvenir de nuestro planeta y nuestra raza de cara a su evolución. El demonio y sus legiones serian La Maldad y sus ayudantes: Droga, bestialismo, aberraciones sexuales contranatura, experimentos contra la naturaleza, legislación por ley de practicas antinaturales, terrorismo, mafias, abusos..etc.

“El hombre no tiene más opciones, o se somete a Dios o se somete al Diablo”, escribía el teólogo Michael Schmaus en su Dogmática. ¿No es esto una muestra del dualismo negado por el catolicismo? Entre los evangélicos, la pirueta lógica para justificar su existencia es aún más enrevesada. Saben que podrían extrapolar al Malo y sacarlo fuera de la buena creación de Dios, pero eso lo convertiría, por fuerza, en una especie de antidiós, lo que lleva a un inadmisible dualismo. Tampoco pueden asumir que Dios, infinitamente bueno y misericordioso, haya creado al Diablo. ¿Qué opción les queda? Dejemos hablar a una de las personas que más ha influido en la teología evangélica de mediados del siglo XX, Karl Barth: “Dios es, en su presciencia, señor y causa del ser y también señor –pero no causa– del no ser”. Ahí es donde encaja el Diablo: ha sido querido pero no creado por Él. Surge de la nada, del no ser que Dios dejó a un lado en la creación. Sin embargo, para el gran teólogo de la primera mitad del siglo XX, Rudolf Bultzmann, que se esforzó en limpiar la figura de Jesús de todo contenido teológico para descubrir al verdadero hombre, el Diablo, los ángeles y los demonios no son más que una figura mítica: “El pecado es asunto exclusivo del hombre, no ha sido causado por el Diablo”.

O sea que en realidad el Diablo existe si existe la maldad y dependiendo de la cultura y las epocas se ha explicado de una u otra manera hasta el punto de que hoy parezca incomprensible. Pero esta aquí. Porque es la Maldad. Lo que va contra la Naturaleza, contra la libertad o la dignidad. Y se adapta las epocas, Por eso hay quienes dicen que el mejor trabajo del Maligno es hacernos creer que no existe cuando es la propia maldad.

¿O nó, Sr. Sabadell?

El problema está en que a veces nos pasa que opinamos sobre lo que no hemos leido y lo hacemos de oidas, grave error, que crea falacias en torno grandes temas. Opinamos vehementemente sin conocer la verdad, de forma sesgada y el resultado es que lo que se podria explicar termina siendo un tema arduo.

En el caso del Diablo hay otra posible explicación cercana a la cienciaficción. Sería el representante de unacivilización ajena a nuestro planeta que abuso de sus conocimientos sobre los hominidos de este planeta. Siendo castigado por los gobernantes de su mundo que trataban de protegernos. Y su paso, casi olvidado en el tiempo, ha alimentado historias y leyendas de algo que se ha convertido en un mito.

Si he de admitir que me gusta como termina su articulo.

El zoroastrismo personificó la luz y la oscuridad

Lo que Zoroastro consiguió con su reforma fue una religión poderosa gracias a una definición trascendente del Bien y del Mal. Sus depositarios eran, obviamente, los sacerdotes, que así consolidaron su poder. Eran ellos quienes tenían jurisdicción sobre qué era el mal y, además, podían combatirlo. ¿No es este el precursor ideológico de los exorcistas? Se puede decir más alto pero no más claro: Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C. ¿Lo sabrá George Bush?

O sea que estamos como al principio. ¡SALUD¡

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